“La motivación es fundamental para que aprendan, disfruten y tengan confianza”

El entrenador A. Ivan Rodríguez, del Club Deportivo Ramón y Cajal, cuenta su experiencia como técnico de categorías inferiores

Suena el despertador. Es sábado por la mañana y el entrenador A. Iván Rodríguez se prepara, con bártulos de balones incluidos, para dirigir un nuevo partido de categoría inferiores. El técnico del Cadete A femenino del C.D. Ramón y Cajal; el primer entrenador del Cadete masculino de Granada Más Baloncesto; y el delegado de la Selección Andaluza Infantil Masculino, se encuentra satisfecho por entrenar a los niños cada semana y ayudarles en su formación. Afirma que cada día aprende algo nuevo de los niños y que los entrenadores de estas categorías deberían llevar siempre en su “mochila” personal la paciencia y la motivación.

– Pregunta: ¿Qué ha aprendido a largo de estos años como entrenador?

– Respuesta: Nunca se deja de aprender. Cuanto más crees saber, más consciente eres de lo muchísimo que te queda por aprender. Saber vivir las adversidades, afrontar nuevos retos y salir de tu zona de confort, hacen a uno mejorar. Luego, a ser humilde, saber escuchar, ser autocrítico, ser curioso, a reaprender aquello que dabas por bueno y, especialmente, a ser honesto y respetuoso.

Muchas de las cosas que he aprendido, me las han enseñado los propios jugadores. Cuando damos rienda a su creatividad como parte del proceso de mejora y aprendizaje, los niveles de confianza en los jugadores suben y, por ende, nos muestran todo su potencial y talento.

Por otro lado, compartir tus ideas y opiniones con otros compañeros, ver entrenamientos de cualquier categoría y tener la oportunidad de vivir experiencias con tus propios equipos, selecciones provinciales, etc, son la mayor fuente de riqueza y aprendizaje que existen.

– P: ¿Qué consejos le da a los jugadores antes de un partido?

– R: Lo primero de todo y lo que más me gusta hacer con ellos es que piensen, que sean ellos los que hablen haciéndoles preguntas de los objetivos que llevamos trabajando esa semana y cómo queremos plantear el partido en función del rival. Creo que a veces los entrenadores hablamos demasiado, haciendo poco partícipes a los jugadores.

En mi caso personal, siempre he sido de los que he hablado en exceso, y es algo que he modificado con el paso de los años pero que aún debo seguir mejorando. El jugador desconecta con facilidad cuando las charlas se convierten en un monólogo por parte del entrenador.

– P: ¿Cómo son los entrenamientos con los niños?

– R: De lo más variopintos que te puedas imaginar. Son muchos los factores que influyen en el desarrollo de una sesión. Gestionar a un grupo de 12 ó más niños o niñas, cada uno con sus circunstancias personales, requiere de un tacto a golpe de bisturí. Si a ello unes diferentes condiciones, hacen de esta labor un arduo trabajo que precisa de muchas horas de preparación, dedicación y adaptación.

A pesar de todo ello, lo más gratificante al menos desde mi punto de vista, es ver cómo los jugadores van mejorando, no solo a nivel técnico-táctico, sino a nivel emocional y educativo. Por ello, considero fundamental tener claro los objetivos de cada sesión, hacérselos entender de manera diáfana y que los lleven a la práctica de manera eficiente. Dos virtudes imprescindibles que debemos llevar siempre en nuestra “mochila” personal son la paciencia y la motivación.

– P: ¿En qué aspectos se centra más la hora de su formación?

– R: Considero la parte cognitivo-emocional como una de las más importantes. Generar hábitos saludables, valores como el respeto, el compromiso, la empatía o la resiliencia son elementos de un valor trascendental para mí. Además, el baloncesto es un deporte donde se toman decisiones constantemente y donde convergen emociones de todo tipo. Evidentemente, la parte técnico-táctico tiene una gran relevancia. Sin embargo, toda esta última parte tendrá un efecto mucho mayor si el jugador disfruta con lo que hace.

Como decía Víctor Kuppers en una de sus charlas de TED, “no hay nada peor que ver a un tonto motivado”. Los conocimientos sobre el juego y las habilidades que enseñamos a los jugadores son muy importantes. Ahora, lo que multiplica todo lo anterior son la motivación y la actitud con la que afrontan cada entrenamiento y cada partido los jugadores.

– P: ¿Qué les diría a los padres que van cada semana a ver a sus hijos?

– R: Puede parecer un tópico y, en mayor o menor medida, todos sabemos la teoría. Sin embargo, la clave está en poner en práctica toda esa teoría: que disfruten, animen y apoyen a sus hijos de manera ejemplar y constructiva. Estudios científicos indican que, los hijos de padres que no presionan a sus hijos, no juzgan lo que debían haber tenido que hacer o no, tienen cotas de éxito deportivo mucho más elevadas.

Afortunadamente, el deporte de la canasta suele ser bastante respetuoso en comparación con otros deportes. Es un tema delicado y controvertido del que todos somos responsables y donde queda todavía mucho por aprender.

No obstante, los padres y madres son una pieza mucho más importante de la que nos podamos imaginar. Son los que llevan y recogen a sus hijos, pagan las cuotas y, sobre todo, los que con su ejemplo, tiempo y dedicación educan a sus hijos. Hay que ser justos en su medida y añadir que una gran mayoría de ellos y ellas, al menos desde mi entorno y experiencia personal, son unos padres y madres maravillosos.

Por | 2018-06-29T17:59:22+00:00 21/05/18|

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